AutoDinámico Producciones S.A. de C.V.
Zotitla #44, Col. Abdías García Soto, Cuajimalpa, CDMX.
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El Ford GT Mk IV, un superdeportivo extremo creado por Ford Performance, llega a su última serie de producción tras casi diez años de innovación. Con más de 820 hp y una carga aerodinámica impresionante, es un modelo exclusivo diseñado para circuitos. Quedan pocas unidades configurables, marcando el fin de un proyecto único en la historia de la marca.

Durante casi diez años, Ford Performance mantuvo con vida a uno de los superdeportivos más extremos jamás creados. El Ford GT Mk IV no es un auto de calle ni de carreras homologado; es un experimento llevado al límite que hoy llega a su última serie de producción.
La historia comenzó en 2016 con la victoria de Ford en Le Mans y desde entonces se convirtió en un laboratorio rodante de innovación. Ahora, con apenas 67 unidades ya en manos de clientes, la marca confirma que este es el último capítulo de un proyecto irrepetible.
El Ford GT Mk IV nació directamente de la experiencia en las 24 Horas de Le Mans. En lugar de seguir las reglas, fue diseñado para romperlas. Carrocería, tren motriz y suspensión fueron reconstruidos desde cero con un único propósito: ser más rápido que cualquier GT de su categoría.

Su propulsor es un EcoBoost V6 biturbo de 3.8 litros, tercera generación, desarrollado por Roush-Yates Engines. Supera los 820 hp y trabaja con una caja de seis velocidades con levas al volante y un embrague de competición. Todo el conjunto está pensado para entregar tiempos de vuelta imposibles de replicar en carretera.
La carga aerodinámica del GT Mk IV supera las 2,400 lb a 240 km/h. Esto le permite generar más de 3g en curva, un nivel que rivaliza con autos de carreras de fábrica. Incluso pilotos amateurs han marcado tiempos por encima de los Ford GT LM que compitieron en campeonatos internacionales.
El sistema de amortiguadores Multimatic con válvula de carrete adaptativa se ajusta desde la cabina sin necesidad de detenerse. El chasis de fibra de carbono integra una jaula antivuelco diseñada específicamente para este modelo, lo que lo convierte en una máquina pensada solo para circuito.
No se trata solo de comprar el auto. Cada propietario accede al programa Multimatic On Track, con sesiones privadas en pista, soporte técnico directo y coaching con pilotos profesionales. Scott Maxwell, piloto de desarrollo, se encarga de calibrar cada unidad antes de que toque el asfalto.

Ford Performance confirma que aún quedan unidades configurables bajo pedido, aunque el cierre de la producción es inminente. El GT Mk IV se despide como un objeto de colección y como la prueba de lo que sucede cuando un fabricante decide no poner límites a la ingeniería.
Con este adiós, Ford cierra una década de innovación y abre la pregunta inevitable: ¿volveremos a ver un superdeportivo tan radical de la marca en el futuro?