AutoDinámico Producciones S.A. de C.V.
Zotitla #44, Col. Abdías García Soto, Cuajimalpa, CDMX.
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El Aston Martin DBX S, un SUV deportivo, presenta mejoras significativas en potencia y manejo. Con un motor V8 biturbo de 727 hp, acelera de 0 a 100 km/h en 3.3 segundos. Incorpora tecnología del Valhalla, reduce peso y optimiza dirección y suspensión. Su diseño y tecnología interior están enfocados en la velocidad, manteniendo funcionalidad.

Aston Martin tiene una historia larga con las letras. Cuando le pone una sola letra a un modelo, es porque hay intención. La “S” no es casualidad. En 2004 se la puso al Vanquish, y desde entonces quedó marcada como señal de algo especial: más potencia, más manejo, más intención. Ahora, la “S” aterriza en el DBX, el SUV de la casa inglesa. Y lo hace no solo para sumar caballos, sino para reafirmar que la idea de un SUV deportivo todavía puede evolucionar.
El nuevo Aston Martin DBX S llega como el hermano mayor del DBX707, pero no se conforma con ser una actualización. Integra tecnología directa del Valhalla, el superauto híbrido que viene en camino, y hace ajustes claves en motor, suspensión, dirección y peso para convertirse en el SUV más serio que la marca ha fabricado hasta ahora. Todo, sin dejar de lado la experiencia de manejo y la presencia que alguien busca cuando compra un Aston.
En el centro del DBX S hay un V8 biturbo de 4.0 litros con 727 hp y 900 lb-pie de torque. Sí, los mismos ocho cilindros del 707, pero ahora con mejoras tomadas del Valhalla: turbinas más grandes y ajustes internos que suben la potencia y estiran la respuesta hasta las últimas revoluciones. Esto se traduce en una aceleración de 0 a 100 km/h en solo 3.3 segundos y una velocidad máxima de 310 km/h. El sistema de escape también se modificó para sonar más agresivo sin caer en exageraciones.
La caja automática de 9 velocidades usa clutch húmedo y no tiene convertidor de par, lo que permite una respuesta más directa desde cero. Puede enviar hasta el 100% del torque al eje trasero y, si lo necesita, 50% al delantero. En modo Sport y Sport+, los cambios hacia abajo se vuelven más rápidos, y el mapeo del acelerador permite exprimir la potencia sin desfases.
El DBX S baja de peso en puntos estratégicos. El techo puede pedirse en fibra de carbono, lo que ahorra 18 kg y reduce el centro de gravedad. Hay opción de rines de 23″ hechos de magnesio, que eliminan 19 kg adicionales de masa no suspendida. También se pueden quitar los rieles del techo y cambiar la parrilla por una de policarbonato con diseño panal, más ligera y con mejor distribución del peso hacia atrás.

La dirección es 4% más rápida y el diámetro de giro baja a 12 metros, lo que lo hace más manejable en ciudad. La suspensión adaptativa ajusta la dureza dependiendo del modo de manejo, y el control de balanceo electrónico mantiene al DBX S con solo 1.5° de inclinación en curva, menos que muchos deportivos de dos puertas. Los frenos son de disco cerámico: 420 mm al frente y 390 mm atrás.
El diseño frontal incluye una parrilla negra nueva, aunque puede cambiarse por una de panal tipo DBS 770. El splitter, difusor y salidas de escape verticales le dan un perfil distinto, mientras que las salpicaderas muestran el emblema “S” en rojo. Las salidas de escape ahora son cuatro y están apiladas.

La parte trasera tiene un nuevo difusor que puede pedirse en carbono para seguir bajando el peso. Hay tres opciones de color para resaltar el livery inferior: Rosso Corsa, Trophy Silver y Podium Green.

El interior sigue una lógica diferente. Viene forrado en Alcántara, con patrón de espiguilla que arranca desde los asientos y se extiende hasta el techo si se pide con el techo de carbono. Los cinturones pueden pedirse en rojo, y los emblemas “S” van bordados en el respaldo. El sistema de audio es de 800 W con 14 bocinas, pero también puede pedirse el Bowers & Wilkins de 1,600 W, 23 bocinas y calibración específica para la cabina del DBX S.

El sistema de infoentretenimiento es propio de Aston Martin y fue desarrollado desde cero. Incluye conectividad completa, nueva arquitectura de cabina y controles que priorizan el tacto. Todo está pensado para no distraer al conductor, pero sí para ofrecer una experiencia envolvente.

Aunque todo gira alrededor de la velocidad, el DBX S no pierde su naturaleza de SUV. La cajuela mantiene una capacidad cercana a los 632 litros, útil para viajes largos, equipaje o actividades del día a día. No sacrifica funcionalidad a cambio de desempeño.
El DBX S ya está disponible para pedido y las primeras unidades llegarán en el cuarto trimestre de estte año. Este modelo no solo amplía la gama DBX, también manda un mensaje claro: Aston Martin sigue apostando por la deportividad en todos los segmentos, incluso donde la competencia se ha vuelto más conservadora.