AutoDinámico Producciones S.A. de C.V.
Zotitla #44, Col. Abdías García Soto, Cuajimalpa, CDMX.
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Una encuesta de la Electro Movilidad Asociación revela que el 95% de los propietarios de autos eléctricos en México están satisfechos con su compra. Las razones de compra han cambiado, enfocándose en la innovación y los beneficios económicos. Aunque persisten preocupaciones sobre infraestructura y autonomía, el mercado de vehículos eléctricos continúa creciendo notablemente.

Durante años, la principal duda alrededor de los autos eléctricos en México ha sido la misma: ¿realmente funcionan para el día a día?
Una nueva encuesta nacional realizada por la Electro Movilidad Asociación (EMA) muestra que, para quienes ya viven con uno, la respuesta parece ser clara. El 95% de los propietarios de vehículos eléctricos e híbridos enchufables se declara satisfecho con su compra y 9 de cada 10 volverían a elegir una tecnología electrificada para su próximo vehículo.
La cifra llama la atención porque llega en un momento donde todavía existen dudas sobre infraestructura, autonomía y tiempos de carga. Sin embargo, la experiencia real de los usuarios parece contar una historia distinta.
Otro dato que refleja cómo se está transformando el mercado mexicano tiene nombre y apellido: BYD.
La marca china concentró el 35% de las respuestas de la encuesta, colocándose como la más común entre los usuarios consultados. Detrás aparecen Tesla con 17%, Volvo con 16%, Zeekr con 7%, BMW con 7% y JAC con otro 7%.
Hace apenas unos años Tesla dominaba prácticamente todas las conversaciones relacionadas con movilidad eléctrica. Hoy el panorama es mucho más amplio y las marcas chinas comienzan a ocupar una parte importante del mercado nacional.

Uno de los cambios más interesantes de la encuesta es que las razones de compra evolucionaron.
En 2025, el argumento ambiental era uno de los principales motores de compra. En 2026, la innovación tecnológica y los beneficios económicos tomaron el protagonismo.
El 48% de los encuestados aseguró que compró un eléctrico por el interés en nuevas tecnologías, mientras que el 47% destacó incentivos como la exención de tenencia y beneficios relacionados con la verificación vehicular.
En pocas palabras, los compradores ya no llegan únicamente por conciencia ambiental. También buscan ahorrar y acceder a tecnologías que hace pocos años estaban reservadas para segmentos mucho más costosos.
Uno de los mayores mitos alrededor de los autos eléctricos sigue siendo la carga.
Sin embargo, la encuesta muestra una realidad distinta. El 66% de los usuarios carga habitualmente en casa y casi dos terceras partes conectan el vehículo durante la noche.
Además, el 68% utiliza un cargador de pared de 220 volts y más de la mitad reportó inversiones menores a 10 mil pesos para instalarlo.
Para muchos propietarios, la experiencia se parece más a cargar un teléfono celular antes de dormir que a visitar una gasolinera.

Eso no significa que todo esté resuelto.
La carga rápida, la autonomía disponible y la llamada ansiedad de rango continúan siendo las principales preocupaciones para quienes aún dudan en dar el salto a la electromovilidad.
No obstante, los datos muestran una contradicción interesante: mientras la preocupación existe, el 92% de los usuarios afirma que nunca se ha quedado sin batería durante un trayecto.
Es decir, el miedo sigue presente, pero la experiencia real parece indicar que ocurre con mucha menos frecuencia de lo que suele pensarse.

Si hay un punto donde prácticamente todos coinciden es en la necesidad de más infraestructura.
Cinco de cada diez usuarios consideran que México necesita ampliar la red de carga en carretera, especialmente en rutas hacia Acapulco, Querétaro, Guadalajara, Puebla y Cuernavaca.
Y es que para muchos conductores el auto eléctrico ya funciona perfectamente en ciudad. El siguiente paso es hacer que los viajes largos sean igual de sencillos.

La encuesta llega en un momento donde las ventas siguen acelerándose.
Durante 2025 se comercializaron 96,636 vehículos electrificados entre eléctricos puros, híbridos enchufables y eléctricos de rango extendido, un crecimiento cercano al 39% frente al año anterior.
Más allá de los porcentajes, el dato refleja algo importante: los eléctricos ya dejaron de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una parte cada vez más visible del mercado mexicano.
Quizá la conclusión más interesante del estudio no tiene que ver con autonomía, baterías o cargadores.
Tiene que ver con costumbre.
La mayoría de los usuarios asegura que, después de vivir con un vehículo eléctrico, valora aspectos que antes pasaban desapercibidos: el silencio, los menores costos de operación, la comodidad de cargar en casa y la sensación de no depender de una gasolinera.
Por eso, más allá de las cifras de ventas, la encuesta deja una señal clara: para muchos conductores mexicanos, la pregunta ya no es si un auto eléctrico funciona, sino si realmente vale la pena regresar a uno de gasolina.