AutoDinámico Producciones S.A. de C.V.
Zotitla #44, Col. Abdías García Soto, Cuajimalpa, CDMX.
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Zotitla #44, Col. Abdías García Soto, Cuajimalpa, CDMX.
BYD ha creado un circuito innovador en Zhengzhou, China, donde se demuestran las capacidades de sus SUVs eléctricos en condiciones extremas. Con características como una duna de 29.6 metros, una piscina de 2 metros para pruebas de flotación, y una pista para maniobras, el lugar transforma lo que antes parecía ciencia ficción en una experiencia vivencial.

Hay lugares que existen solo para demostrar que lo imposible no era tan imposible. En Zhengzhou, China, BYD decidió construir uno de esos espacios: un circuito que parece más una idea loca que un centro de pruebas. Aquí no se trata de ver un auto pasar frente a ti, sino de vivir cómo un SUV eléctrico puede flotar en el agua, escalar una duna gigantesca o derrapar como si estuviera sobre hielo. Y es que en un mundo donde ya damos por hecho que todo será eléctrico, la pregunta ya no es “qué tan lejos llega”, sino “qué tan lejos puede llegar sin miedo”.
Este circuito está pensado para cambiar esa conversación. No se siente como un laboratorio, no parece un autódromo tradicional y tampoco es un parque temático… pero tiene un poco de los tres. Es el sitio donde BYD pone a prueba a sus vehículos electrificados y, al mismo tiempo, deja que el público compruebe por sí mismo lo que hasta hace poco sonaba a ciencia ficción. Y lo interesante es que, en vez de contarlo en un comercial, lo ponen en el piso, en el agua, en la arena y hasta en una caída de casi 30 metros.
La parte más llamativa del circuito es una duna interior de 29.6 metros de altura, casi lo que mide un edificio de diez pisos. Está armada con 6,200 toneladas de arena traída del desierto de Alxa y tiene una pendiente de 28 grados certificada por Guinness como la instalación más grande del mundo para subir dunas en auto. Aquí, los eléctricos de BYD suben, mostrando cómo distribuyen el torque en cada rueda para no perder tracción.

Justo al lado está la piscina de vadeo: 70 metros de largo, 2 metros de profundidad y ventanas subacuáticas para ver cómo el vehículo flota. El protagonista es el Yangwang U8, ese SUV que puede navegar en situaciones extremas gracias a sus motores independientes. No es un truco: entra, flota y avanza. Verlo desde abajo es todavía más raro, porque te cae el veinte de que lo que normalmente evitarías (un coche en el agua) aquí es parte de la demostración.

Para las pruebas de estabilidad, construyeron un círculo de baja fricción de 44 metros hecho con 30,000 ladrillos de basalto y cubierto con 3 mm de agua. Es lo más parecido a manejar sobre hielo sin hielo. Los sistemas de control actúan en milésimas y sirven para comprobar cómo reaccionan los autos en lluvia fuerte o cuando pierden agarre de golpe. Donde otros se salen, aquí los eléctricos mantienen el giro y la trayectoria.

El circuito también tiene una pista de 1.75 km, con una recta de 550 metros, donde superdeportivos como el Yangwang U9 pueden llegar a 220 km/h. A un costado está el paddock dinámico, un espacio de 15,300 m², del tamaño de dos canchas de futbol, diseñado para pruebas de alce y maniobras evasivas que cualquier conductor podría necesitar en carretera. Aquí no hay glamour: solo ver de frente cómo frenan, giran y corrigen a velocidades que ponen nervioso a cualquiera.

El parque todoterreno completa la experiencia con 27 escenarios distintos, desde caminos rotos hasta pendientes y superficies irregulares. Esta zona está pensada para SUVs y pickups eléctricas que deben probar su torque, su tracción y su resistencia estructural en situaciones reales.
